Encuentro Loyola 2026:
una experiencia para escuchar la vida y discernir el camino
Encuentro Loyola 2026:
una experiencia para escuchar la vida y discernir el camino
E. Romel Yamid Pastrana Betancourt, SJ
Del 30 de abril al 4 de mayo vivimos la Experiencia Vocacional Loyola 2026, un encuentro dirigido a estudiantes de décimo y undécimo de los colegios jesuitas de Colombia. En esta ocasión contamos con la participación de 25 jóvenes provenientes de 7 de los 9 colegios de la Red ACODESI, quienes se reunieron con el deseo de hacer una pausa, compartir la vida, orar y preguntarse con libertad por aquello que Dios va suscitando en sus corazones.
La experiencia se desarrolló en tres lugares significativos: Casa Manresa, la Finca San José en Villeta y la Manzana Jesuita. Cada espacio permitió vivir momentos distintos del camino: la acogida, la oración, el retiro, la convivencia, los juegos, la Eucaristía, el compartir fraterno, los testimonios vocacionales y el acercamiento a la vida y misión de la Compañía de Jesús.
Durante estos días, los jóvenes vivieron una experiencia marcada por la oración, el silencio, la Eucaristía, el examen de conciencia, el deporte, los juegos tradicionales, el trabajo en grupo y los espacios de discernimiento vocacional. Cada momento fue una invitación a mirar la propia historia, reconocer los deseos más profundos y descubrir que la vocación no aparece como una respuesta inmediata, sino como un camino que se va escuchando, compartiendo y acompañando.
El Encuentro Loyola permitió a los jóvenes acercarse a la vida religiosa y a la misión de la Compañía de Jesús desde una pregunta sencilla y profunda: ¿qué quiere Dios de mí y cómo puedo poner mi vida al servicio de los demás? A través de dinámicas comunitarias, momentos de interioridad, conversaciones fraternas y actividades lúdicas, los jóvenes pudieron experimentar que discernir también significa aprender a mirar, escuchar, elegir y servir. Uno de los momentos más significativos fue el retiro vivido en la mañana del sábado, en un ambiente de silencio, oración, escucha de la Palabra y reflexión personal. Allí, cada joven tuvo la oportunidad de entrar en contacto con su propia vida, reconocer lo que habita en su corazón y abrirse a la presencia de Dios. También fueron muy valiosos los espacios de integración, los trabajos en grupo, los juegos y las presentaciones, donde se fortalecieron la confianza, la creatividad y la alegría de caminar juntos.
También tuvimos espacios de compartir de vida a través de testimonios de jesuitas, quienes narraron cómo Dios los fue llamando, cómo han vivido su vocación y de qué manera la misión ha ido configurando sus vidas. Estos testimonios ayudaron a los jóvenes a comprender que la vocación no es una idea lejana, sino una pregunta concreta que toca la vida, los deseos, las decisiones y la manera de servir en el mundo.
El encuentro tuvo un propósito presentado de manera sencilla y honesta. Por una parte, el deseo ideal es que todos los jóvenes puedan abrirse a la pregunta por la vida jesuita. Pero, de manera más real y concreta, el gran propósito es que cada joven pueda plantearse una pregunta verdaderamente seria para su vida y tenga la confianza de saber que los jesuitas estaremos disponibles para acompañarle en su búsqueda, discernimiento y decisión.
Agradecemos de manera especial al P. Fabio Cifuentes, SJ., (Chifo), quien acompañó la experiencia y animó con alegría los juegos de mesa, las bochas y otros juegos tradicionales. También expresamos nuestra gratitud al Hno. Rafael, responsable de la logística, por su servicio generoso, atento y disponible durante estos días.
También agradecemos a Byron Felipe Ibarra, SJ, quien acompañó a los jóvenes del Colegio San Ignacio de Medellín, y a Andrés Felipe Martínez, SJ, quien acompañó a los jóvenes del Colegio San Francisco Javier de Pasto. Nuestra gratitud también con el profesor Sebastián Sánchez, quien acompañó a los estudiantes del Colegio San Luis Gonzaga de Manizales. De manera especial, reconocemos el trabajo de comunicación en redes realizado por nuestro comunicador José Peña. Su servicio ayudó a generar confianza en familiares y amigos, pues las publicaciones en redes sociales permitieron compartir lo vivido durante el encuentro y alcanzar a muchas personas que acompañaron esta experiencia desde la distancia.
Finalmente, agradecemos a cada joven que vivió este encuentro con apertura, generosidad y entusiasmo; también a quienes acompañaron y facilitaron esta experiencia. De igual manera, expresamos nuestra gratitud a cada uno de los rectores y directores de pastoral de los colegios que se hicieron presentes por su apoyo en la realización de este encuentro. Esperamos, como equipo de la Misión Vocacional, seguir sumando esfuerzos en el trabajo por una cultura vocacional consistente en la Provincia, capaz de ayudar a los jóvenes a escuchar con hondura su vida, descubrir sus deseos más auténticos y responder con generosidad al llamado de Dios.
Loyola 2026 nos recordó que toda vocación nace cuando alguien se atreve a escuchar la vida y a preguntarse, con sinceridad, cómo amar y servir más.