BOLETÍN FEBRERO
Del 5 al 7 de febrero nos encontramos en Bogotá para participar en la XXVII #InmersiónIgnaciana 2026, una experiencia que reunió a representantes de las obras de la Provincia junto a jesuitas, colaboradores, religiosos y jóvenes de distintos territorios del país.
El pasado 9 de febrero, inició oficialmente el proceso 2026 en la Casa Vocacional Manresa. Un grupo de jóvenes dio el primer paso en su camino de discernimiento vocacional, asumiendo con valentía la pregunta por el sentido de su vida.
La jornada comenzó con la Eucaristía, acompañada por la comunidad jesuita de Villa Javier, en un ambiente sencillo, fraterno y lleno de esperanza. Discernir implica aprender a escuchar la propia historia, los deseos más profundos del corazón y la voz de Jesús, quien llama en lo cotidiano. Es un camino que se recorre con libertad, acompañamiento y profundidad. Oremos por quienes comienzan este proceso.
El pasado 12 de febrero, se alzaron manos pintadas de rojo como signo de memoria y esperanza frente al reclutamiento forzado de niñas, niños y adolescentes en Colombia, una de las más graves vulneraciones de derechos humanos. Según la Defensoría del Pueblo, durante 2025 se registraron 257 casos, de los cuales el 62% correspondió a niños y adolescentes y el 38% a niñas y adolescentes, cifras que recuerdan las vidas, sueños y proyectos que se ven interrumpidos por la violencia.
Desde la cultura vocacional, esta jornada fue también una invitación a reconocer que cada joven está llamado a una vida digna y plena; por ello, se reafirmó la importancia de acompañar a las juventudes en procesos que fortalecen sus talentos y vocaciones al servicio del cuidado, la justicia y la construcción de paz. Porque toda vocación está llamada a ser semilla de vida.
El Miércoles de Ceniza volvió a recordarnos que la fe también se vive en los gestos sencillos que invitan a detener el paso y mirar el corazón. Con la imposición de la ceniza, la Iglesia abre el camino de la Cuaresma, un tiempo que no solo llama a la penitencia, sino también a la esperanza de una vida que se renueva cuando se vuelve a lo esencial.
En medio del ritmo cotidiano de la vida escolar, hay momentos que invitan a detenerse, escuchar y preguntarse por el sentido profundo de la vida. Con ese espíritu, durante el mes de febrero se llevó a cabo una jornada de promoción vocacional con estudiantes del Colegio San Luis Gonzaga, un espacio pensado para propiciar el encuentro, la reflexión y el discernimiento sobre la vocación, particularmente en relación con la misión de la Compañía de Jesús.
En el marco del Día Internacional de la Justicia Social, se recordó que la justicia no es solo una idea, sino una forma concreta de vivir y relacionarse con los demás. Inspirados por el testimonio de San Alberto Hurtado, SJ, se destacó que tener sentido social implica reconocer que cada acción, por pequeña que parezca, puede transformar la vida de otros y contribuir a la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
Esta reflexión también se conectó con la cultura vocacional, al reconocer que la búsqueda de justicia social puede despertar en muchos jóvenes el llamado a poner sus talentos al servicio de los más excluidos. De este modo, el compromiso con la dignidad humana y el bien común se convierte en un camino de discernimiento y servicio, que invita a pasar de la reflexión a la acción y a descubrir vocaciones orientadas al acompañamiento, la reconciliación y la transformación social.
Del 23 al 28 de febrero , vivimos una jornada de animación vocacional en Nariño , donde jóvenes, educadores y compañeros apostólicos se encontraron para dialogar sobre el proyecto de vida, la vocación y el servicio a los demás.