Uno de los primeros espacios visitados fue el Centro Ignaciano de Reflexión y Espiritualidad (CIRE), donde conocieron el trabajo de promoción de la espiritualidad ignaciana y la importancia de los Ejercicios Espirituales como camino privilegiado para el discernimiento y el encuentro con Dios.
También visitaron el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), acercándose a la misión de acompañar, servir y defender a las personas refugiadas y desplazadas por la fuerza. Allí pudieron conocer cómo la fe se traduce en acciones concretas de reconciliación, justicia y esperanza para quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
La experiencia continuó en Altos de la Florida, donde los participantes compartieron con la comunidad y conocieron de cerca los procesos pastorales y sociales que allí se desarrollan, descubriendo cómo la presencia jesuita acompaña la vida cotidiana de las comunidades más necesitadas.
En el Colegio Santa Luisa, los jóvenes reflexionaron sobre la misión educativa de la Compañía de Jesús y la importancia de construir una escuela profundamente vinculada con la realidad y las necesidades de las comunidades que acompaña.
El recorrido también los llevó hasta la Comunidad de Formación San Francisco Javier, en Villa Javier, lugar donde residen los jesuitas que, después del noviciado, inician su etapa de estudios universitarios. Allí conocieron de primera mano la riqueza de la vida comunitaria y del proceso formativo que caracteriza a la Compañía de Jesús.
Como parte del itinerario espiritual, los participantes realizaron una peregrinación al Santuario de Monserrate, viviendo un momento de oración y contemplación que fortaleció su camino de discernimiento.